Domingo XXX T.O. Ciclo C

Ora 30′. Oraciones disponibles aquí
21 octubre, 2019
Ora 30′. Oraciones disponibles aquí
28 octubre, 2019

Lc 18, 9-14.

Jesús dijo esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

 

Dice mucho la imagen, más que las palabras, mírala, deja que te provoque. Haz silencio para escuchar y ver ésta parábola. La clave de la parábola está en lo espantosamente mal que comienza su oración el fariseo: “yo no soy como los demás hombres, porque yo…” Este “yo no soy como” es lo que desquicia todo. La postura en la estamos en la vida, erguidos, humildes, hinchados de trabajo y juicios. No se puede rezar y despreciar a las personas, cantarle a Dios y ser despiadado con los demás. De la mirada del fariseo dura, viene su oración sin sentido. Verdaderamente “solo el que tiene una mirada dulce acierta.” (G. Palamás). Nuestra oración nos define. Aprendemos a ser humanos mirando a Jesús, manso y humilde. Deja fluir, lo mejor de ti, ese ser que Él ha impreso en tu persona. Y escuchemos la Palabra de Jesús. Cuidemos nuestras relaciones fraternas.  Jesús, gracias por devolvernos nuestra imágen.

Lee, medita, ora, contempla.