V Domingo de Pascua. Ciclo B

V Domingo de Pascua. La vid
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Jn 15, 1-8
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la vid verdadera  y mi Padre es el viñador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, como yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros,  si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mi no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como al sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego y arden.
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.