DETERMINACIÓN

SAN PELAYO
26 junio, 2026

Mt. 10,37-42.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»

 

Cuando hoy, acompaño a alguna persona joven, que ha experimentado un toque de Dios, y siente que seguir las huellas de Jesús tiene sentido en su vida, se me hace actual y clave esto que Jesús dice a sus discípulos. El que quiera a su padre o a su madre, más que a mí, no es digno de mí. Al principio, puedo recibirla como contraria a la vida, pero es luz y liberación. Sin dudar.
Y cómo quisiera, que tú joven, que dudas y valoras otras salidas, lo recibieras hoy, como tu luz.
Y te digo más, la llamada de Jesús es maravillosa, una carrera, que es una bendición, para toda la vida. Acoge esa llamada y vivirás. No dejes, que otras voces, te echen atrás. Dedicarte a Dios es un proyecto precioso y luminoso.
Bebe del agua que se te da gratis y sé una persona que ofrezca agua fresca. ¿Te apuntas? 

Lee, medita, ora, contempla