UNA LUZ ALBOREA

EL DIOS VIVIENTE
17 enero, 2026

Mt 4,12-23
Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se
estableció en Cafarnaúm, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se
cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
una luz les brilló».
Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que
estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.
Les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su
hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.
Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y
curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

 

Caminó y proclamó el evangelio del reino, curando toda enfermedad y toda dolencia.
Y vio a dos hermanos, que eran pescadores, y les dijo “Venid conmigo…”
Tu, ¿Quieres seguirle?
Me darías tanta alegría; Yo también quiero tener hermanas nuevas, siguiendo este camino.
¿Quieres ser portadora de su Luz?

Lee, medita, ora, contempla.

Monasterio de San Pelayo
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