

Lc 14,25-33.
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
«Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.
Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío…
Es en la vida donde Dios nos espera cada día. Se nos indica la necesidad de posponer. De saber qué elegir. Cómo elegir. Experimentar la incondicionalidad del amor trae incidencias en el vivir cotidiano. La primera y fundamental incidencia es vivir como “criaturas agradecidas”. Puedes preguntarte. ¿Qué huellas quiero dejar, con mi forma de vivir? Haz tu elección. Lee, medita, ora, contempla.
